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Se gobierna hasta el último día…

16 Jun

 

Hace algunos años atrás publiqué el siguiente post:

“Un ciudadano es un miembro de una comunidad política. La condición de miembro de dicha comunidad se conoce como ciudadanía, y conlleva una serie de deberes y una serie de derechos, de los cuales los más importantes son los derechos de participación política, el principal de ellos el derecho al voto, que es la seña de identidad de las modernas democracias representativas predominantes en el mundo occidental.

Si una comunidad es un grupo o conjunto de personas que comparten elementos en común, elementos tales como un idioma, costumbres, valores, tareas, visión de mundo, edad, ubicación geográfica, estatus social, roles, etc. Por lo general en una comunidad se crea una identidad común, en base a diferenciarse de otros grupos o comunidades (generalmente signos o acciones), que es compartido y elaborado entre sus integrantes y socializado. Uno de los propósitos de una comunidad es unirse alrededor de un objetivo en común, como puede ser el bien común. Aun cuando se señalo anteriormente basta una identidad en común para conformar una comunidad sin la necesidad de un objetivo específico.

Pero resulta que en el Perú, existen varias comunidades que no tienen los elementos comunes descritos anteriormente; en cuento al Idioma, de los casi 25 millones de peruanos, hablan español (70%), Quechua (15%), Aymara (10%) Otros dialectos nativos (5%). Y lo peor, que del porcentaje de peruanos que hablan español, solamente el 20% lo habla y escribe correctamente y así podemos hacernos varias preguntas, ¿las costumbres de la gente de la costa son las mismas a la gente de la sierra o de la selva?, ¿las costumbres de los peruanos del sur, son iguales a las costumbres de los del norte o del centro?, ¿los valores de los quechuas son los mismos de los aymaras o de los mestizos?, ¿la visión del mundo, las tareas, los roles, el estatus social, es el mismo en estos grupos étnicos?, no, absolutamente no, a pesar de unas ligeras similitudes, el Perú es un país totalmente heterogéneo, social cultural y racialmente.

Como consecuencia, no podemos llamarnos todos ciudadanos peruanos, porque no pertenecemos a una misma comunidad, tendríamos que llamarnos, tal vez, ciudadanos peruanos quechuas, ciudadanos peruanos aymaras y ciudadanos peruanos mestizos.

A pesar de tener las mismas obligaciones, que no se cumplen por problemas morales y de educación, donde existe mayor problema, en el Perú, es con el cumplimiento irrestricto de los derechos, siendo, derecho, el orden normativo e institucional de la conducta humana en sociedad inspirado en postulados de justicia cuya base son las relaciones sociales existentes que determinan su contenido y carácter. En otras palabras, es el conjunto de normas que regulan la convivencia social y permiten resolver los conflictos interpersonales.

La única razón por la cual podríamos llamarnos ciudadanos peruanos, sería lo único común que tenemos, y éste es el territorio peruano, el suelo peruano, pero yo no creo que esto sea suficiente, nuestros problemas actuales, se presentaran año tras año, mientras no se haga funcionar “la licuadora” que produzca la gran mezcla, cultural, racial y social; que homogenice al peruano y  que dé lugar, realmente, al “ciudadano peruano”.”

 

Hoy tenemos una pugna entre los “ciudadanos peruanos mestizos” que somos la gran mayoría y los “ciudadanos peruanos aymaras” que son alrededor de 250,000 y que se niegan a respetar las leyes que supuestamente rigen a “todos” los ciudadanos peruanos.

Esta situación está llegando a tal extremo que los “ciudadanos peruanos aymaras” ya empiezan a levantar la voz y a autodenominarse “nación aymara”; hoy tenemos todo un departamento convulsionado y las autoridades civiles y policiales, desde el presidente de la república, hasta el policía de la esquina, no saben qué hacer para hacer respetar las leyes que supuestamente nos rigen.

Situación que es el fiel reflejo de una política sin inclusión que se ha venido desarrollando en el Perú a lo largo de los casi doscientos años de vida republicana. Este chupo tenía que reventar en algún momento y ahora que ha reventado, ha agarrado al actual gobierno con los pantalones en los tobillos y con un miedo terrible a poner los puntos sobre las íes, la cobardía se ha hecho innata en Alan García y se despedirá como  el más inútil, cobarde e incapaz de los gobernantes que haya tenido el Perú, por no hacer respetar las leyes con inteligencia y energía a lo largo de todo su gobierno.

¡¡Señor García…uno es presidente del Perú hasta el último día!!… y se actúa como tal.

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Publicado por en junio 16, 2011 en Política Social

 

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