Indios… indios y más indios

10 10 2009

PieIndio

Atendiendo a innumerables e-mails que piden mi opinión sobre diferentes temas, he preparado algunos que a partir de hoy los pondré a la consideración de mis lectores.

Uno de ellos es el siguiente y que he titulado “Indios… indios y más indios”. Un tema polémico relacionado con un acontecimiento ocurrido algunos meses atrás en la ciudad de Puno – Perú y que bajo mi punto vista permanece actualizado y sin solución.

“Indios… indios y más indios”, eso fue lo hubo y abundó en Puno – Perú, en la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, hicieron y dijeron cualquier cantidad de “indiadas” que solamente ellos pueden entender.

Lo curioso de todo es que estos 6500 delegados participantes a este evento, se autodenominan “indios” y ninguno de ellos es originario de la India, puesto que a  los nativos de la India, en cualquier parte del mundo se les llama “indios”.

Estos mal llamados “indios”, que en realidad son campesinos nativos descendientes de los pobladores originarios de las costas, cordilleras y selvas de América, se sienten relegados en sus derechos en cada uno de los países a los que pertenecen y se reúnen de vez en cuando para alzar la voz de la única manera que ellos conocen y tratar en lo posible que el mundo los escuche. Básicamente su problema es un problema de etnias, mesclado con creencias religiosas originarias y costumbres ancestrales que al mundo moderno solamente le interesa como una curiosidad turística. Por sus limitaciones de aprendizaje, de salud y de propósitos e intereses comunes con la civilización occidental se han aglutinado en grupos autodenominándose “Pueblos Indígenas” seguido de algún nombre significativo en su idioma nativo.

Ellos buscan que el mundo civilizado, el mundo que se rige por leyes, el mundo que piensa que es importante el respeto mutuo, el mundo que ha alcanzado su comodidad con sacrificio, esfuerzo y dedicación; les regale “alguito” porque ellos son los “pobrecitos del mundo” y tienen “el derecho” de hacer lo que les plazca en el lugar que se les ha permitido vivir.

No se puede ser ciego a una realidad innegable, estos “pobrecitos del mundo” que creen que todo se les tiene que regalar, que todo se lo merecen por ser los hijos de Manco Capac  y de la Mama Pacha, sin respetar el derecho de los demás, sin trabajar honradamente, sin esforzarse y sin sacrificarse. Evidentemente que existen excepciones, pero esta es la gran minoría; la gran mayoría son liderados por caciques corruptos, llenos de odio, envidia y bajas paciones y son llevados de las narices, cual redil de cerdos.

Todos los países de América, tienen que cargar con estos “bultos”, algunos más pesados que otros. Alguien me gritará, y dirá: “¡También son seres humanos!”, “¡También son hijos de Dios!”. Por supuesto, yo no digo lo contrario, son seres humanos, con todos los derechos que todo ser humano tiene –  ¿entonces, porqué la diferencia? –  la diferencia está en que  la mayoría de éstos “bultos” no se esfuerzan por ser mejores, no hacen algo por dejar de ser “bultos”, no ponen de sí para que sus pueblos sean mejores, no se sacrifican y dejan de lado sus malas costumbres, no respetan los derechos de los demás.

Si no se suben al mismo coche de la mayoría civilizada de un país, si no empujan el coche en la misma dirección que empuja la mayoría civilizada de un país; entonces, seguirán siendo los parias de todo pueblo que desea mejorar, seguirán siendo los “indios” de ese país, seguirán siendo los “pobrecitos del mundo” y finalmente seguirán siendo los “bultos” que tiene que cargar cada país Americano por lo tanto serán tratados siempre como tales, como unos “bultos pesados e inútiles”


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