El Presidente “ratagorda”

10 10 2009

ratagorda

Hace algún buen tiempo atrás, hubo un acontecimiento que remeció al país… pero que ya casi nadie se acuerda… ¿recuerdan al presidente García, llamar a sus amigotes de antaño… felones, ratas, sinvergüenzas, ladrones, fariseos, etc., etc.?,  fueron los epítetos y calificativos con los que, Alan García, se refirió a los involucrados en uno de los actos de corrupción de éste gobierno, conocido como “el escándalo petrolero”. Pero le faltó agregar a estos calificativos, la palabra: “apristas”, seguramente todos le habrían entendido y le habrían comprendido su indignación y no manifestarse como el gobernante afectado por una sorpresiva actitud delincuencial de sujetos desconocidos. Recordemos que además de ser militantes apristas, uno de ellos fue ministro en su anterior gobierno y otro su abogado personal.

Recordemos también que el Sr. García, hoy presidente de todos los peruanos, es además el jefe del Partido Aprista y como tal conoce todos y cada uno de los movimientos de sus correligionarios y amigotes sobre todo los de su confianza, de modo que cuando quiera mostrar indignación, ésta no debe ser hipócrita, y rasgarse las vestiduras para impresionar al pueblo que no tiene idea de lo que realmente significa este escándalo.

Sr. García, tal vez sea mejor reconocer humildemente que a pesar de sus esfuerzos por evitar que haya corrupción en su gobierno, éste se produce con militantes apristas. Tal vez mostrar que se está haciendo un esfuerzo por controlar la evidente corrupción existente en todas las esferas, le fortalecerían; pero si contrariamente, Ud. muestra falta de ideas, falta de esfuerzo por evitar estos actos, tenga la plena seguridad que su gobierno será recordado como cualquier otro intrascendente gobierno corrupto. Una muestra de ello sería aceptar la renuncia del actual gabinete en pleno, renovar sus cuadros y tener mayor control sobre ellos. Recuerde que Ud. ya no va a convencer al pueblo peruano, de que en su gobierno no hay corrupción, recuerde que su gobierno anterior dio muestras de ser el más inepto de la historia del país, la corrupción fue tal vez lo peor que tubo y los personajes apristas que le rodeaban entonces, también le rodean hoy, de modo que el pueblo peruano, difícilmente, puede pensar que con estos personajes, hoy no vaya a haber corrupción. Recuerde que el que es “rata” de nacimiento y/o formación, morirá “rata”.

Sr. García, recuerde que tampoco Ud. es el mejor ejemplo de honestidad, los actos de su vida personal, dejan mucho que desear, especialmente en el aspecto familiar; de modo que como todo el mundo en la vida, Ud. tiene todavía la oportunidad de mostrar que realmente está arrepentido y por lo tanto puede cambiar de actitud, porque hasta éste momento Ud. Pasará a la historia como el presidente “bi” sinvergüenza, o mejor todavía como el presidente “ratagorda”





Indios… indios y más indios

10 10 2009

PieIndio

Atendiendo a innumerables e-mails que piden mi opinión sobre diferentes temas, he preparado algunos que a partir de hoy los pondré a la consideración de mis lectores.

Uno de ellos es el siguiente y que he titulado “Indios… indios y más indios”. Un tema polémico relacionado con un acontecimiento ocurrido algunos meses atrás en la ciudad de Puno – Perú y que bajo mi punto vista permanece actualizado y sin solución.

“Indios… indios y más indios”, eso fue lo hubo y abundó en Puno – Perú, en la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, hicieron y dijeron cualquier cantidad de “indiadas” que solamente ellos pueden entender.

Lo curioso de todo es que estos 6500 delegados participantes a este evento, se autodenominan “indios” y ninguno de ellos es originario de la India, puesto que a  los nativos de la India, en cualquier parte del mundo se les llama “indios”.

Estos mal llamados “indios”, que en realidad son campesinos nativos descendientes de los pobladores originarios de las costas, cordilleras y selvas de América, se sienten relegados en sus derechos en cada uno de los países a los que pertenecen y se reúnen de vez en cuando para alzar la voz de la única manera que ellos conocen y tratar en lo posible que el mundo los escuche. Básicamente su problema es un problema de etnias, mesclado con creencias religiosas originarias y costumbres ancestrales que al mundo moderno solamente le interesa como una curiosidad turística. Por sus limitaciones de aprendizaje, de salud y de propósitos e intereses comunes con la civilización occidental se han aglutinado en grupos autodenominándose “Pueblos Indígenas” seguido de algún nombre significativo en su idioma nativo.

Ellos buscan que el mundo civilizado, el mundo que se rige por leyes, el mundo que piensa que es importante el respeto mutuo, el mundo que ha alcanzado su comodidad con sacrificio, esfuerzo y dedicación; les regale “alguito” porque ellos son los “pobrecitos del mundo” y tienen “el derecho” de hacer lo que les plazca en el lugar que se les ha permitido vivir.

No se puede ser ciego a una realidad innegable, estos “pobrecitos del mundo” que creen que todo se les tiene que regalar, que todo se lo merecen por ser los hijos de Manco Capac  y de la Mama Pacha, sin respetar el derecho de los demás, sin trabajar honradamente, sin esforzarse y sin sacrificarse. Evidentemente que existen excepciones, pero esta es la gran minoría; la gran mayoría son liderados por caciques corruptos, llenos de odio, envidia y bajas paciones y son llevados de las narices, cual redil de cerdos.

Todos los países de América, tienen que cargar con estos “bultos”, algunos más pesados que otros. Alguien me gritará, y dirá: “¡También son seres humanos!”, “¡También son hijos de Dios!”. Por supuesto, yo no digo lo contrario, son seres humanos, con todos los derechos que todo ser humano tiene –  ¿entonces, porqué la diferencia? –  la diferencia está en que  la mayoría de éstos “bultos” no se esfuerzan por ser mejores, no hacen algo por dejar de ser “bultos”, no ponen de sí para que sus pueblos sean mejores, no se sacrifican y dejan de lado sus malas costumbres, no respetan los derechos de los demás.

Si no se suben al mismo coche de la mayoría civilizada de un país, si no empujan el coche en la misma dirección que empuja la mayoría civilizada de un país; entonces, seguirán siendo los parias de todo pueblo que desea mejorar, seguirán siendo los “indios” de ese país, seguirán siendo los “pobrecitos del mundo” y finalmente seguirán siendo los “bultos” que tiene que cargar cada país Americano por lo tanto serán tratados siempre como tales, como unos “bultos pesados e inútiles”