Mientras en el Parlamento Europeo, se analiza y se discute una propuesta sobre el papel de la sociedad civil en la Política de la Unión Europea en materia de drogas, mientras en el mundo otros gobiernos civilizados se preocupan por proteger a sus hombres, mujeres y niños de los riesgos y daños para la salud física y mental causados por las drogas, por la salud materna y la transmisión de las drogas de la madre al feto, por el tratamiento de jóvenes drogadictos y por apoyar a los padres con hijos toxicómanos.
El gobernante del país cuyos habitantes tienen el menor índice de alfabetización, el menor índice de buena salud, el mayor índice de corrupción pública, el mayor índice de consumo alcohólico, el menor índice de desarrollo tecnológico, etc., etc. como es Evo Morales, presidente de Bolivia, tiene el empacho de presentarse en los organismos internacionales a defender la materia prima de una de las drogas más peligrosas del mundo, como es la cocaína; con el pretexto de que es una hoja útil para el consumo humano e industrial y que es además un símbolo de la cultura indígena de los Andes. Para ello se presenta ante el mundo masticando coca, como una actividad normal y común del ciudadano boliviano. Terrible y deprimente cuadro pintado por el coquero más ilustre de Bolivia.
No hay nada más indignante que ver a un líder político, cómo lleva a su país al despeñadero con falsas expectativas, con engaños, con discursos altisonantes, con demagogia. Sin embargo es verdad cuando se dice que “cada país tiene el gobernante que se merece”.
Los defensores del consumo de la hoja de coca en la alimentación le atribuyen muchas propiedades como importantes nutrientes y además propiedades curativas de muchas enfermedades. Incluso se han dado tremendas conferencias al respecto. Se debe tener en cuenta el impacto de estas apreciaciones en la opinión pública sobre todo cuando existen conflictos sociopolíticos, reclamos de campesinos dedicados al cultivo de la coca, programas de cultivo alternativo, la erradicación de cultivos de coca además de la intervención de mafias de narcotraficantes y terroristas, la presentación de la hoja de coca como un recurso alimenticio para las masas empobrecidas añade más elementos de irracionalidad a un problema que de por sí es bastante complejo.
Ahora la nueva cara de la “hoja Sagrada”, la hoja de coca, materia prima importante de la cocaína, es la de ser “buena” para la alimentación y “buena” para la salud, en consecuencia debe cultivarse porque “promueve” el desarrollo industrial y “soluciona” los problemas de trabajo de cientos de agricultores. Tremenda barbaridad señalada por los coqueros.
Está probado científicamente hasta la saciedad que ninguno de los nutrientes de la hoja de coca es posible de ser absorbida por el ser humano y que todos los productos que se puedan derivar de la hoja de coca (con excepción de la cocaína), como son saborizantes, colorantes, jabones, pasta dentífrica, jugos, licores, etc. etc, se pueden derivar de cualquier planta incluso del “pasto” o “grass”
Los atributos “sagrados” de la hoja de coca, son pamplinas, son totalmente comprensibles dentro de las costumbres que tiene un pueblo, puesto que son parte de su cultura. De tal modo que sus “apus”, “achachilas”, “tata inti”, “mama quilla”, “pachamama” y otras deidades no se van a molestar si en vez de usar hojas de coca para realizar sus ritos, usan hojas de geranio o de cualquier otra plantita. Hasta pronto amigos y no mastiquen porquerías.




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